Resolviendo nuestras relaciones pasadas


Durante este mes de agosto la bifurcación del tiempo se hace más y más evidente en nuestro planeta y esto sigue poniendo más presión sobre nuestros cuerpos fisicos para obligarnos a ir a las zonas más difíciles o inexploradas. La presión que comienza en el plexo solar hace evidente niveles de enojo interno no resuelto relacionado con historias pasadas tanto de relaciones personales como familiares.


Esta semana es una excelente oportunidad para hacer una evaluación sobre el estado de todas nuestras interacciones pasadas y atrevernos a ver el nivel de enojo interno que aún llevamos como resultado de muchas relaciones que terminaron mal, o que no cumplieron con nuestras expectativas y por las cuales aún sentimos resentimiento con muchas personas.


A lo largo de nuestra vida hemos visto pasar infinidad de personas, relaciones amorosas, amigos, compañeros de trabajo, familiares, y un gran número de interacciones que tenemos día a día, las cuales dejan grandes huellas tanto positivas como negativas. Tenemos amigos a los que queremos mucho, pero siempre tenemos también personas que detestamos mucho y que no quisiéramos volver a ver ni a saber de ellas, dependiendo del nivel de daño que nos hayan hecho o hayamos creado karmáticamente con estas personas, muchas veces sin ni siquiera nosotros haber hecho nada.


Estos tiempos están diseñados para entender a un nivel más profundo que ninguna relación que tuvimos o tenemos el día de hoy llega a nuestra vida por casualidad, si no que cada persona que se aparece en nuestra vida está diseñada para hacernos crecer a través de las situaciones dífíciles para que podamos hacer la maestría y liberación de estas interacciones y evolucionar como seres humanos.


Desde que este entendimiento ha sido escondido para la mayoría de la gente en el planeta, crecemos sufriendo y vampirizando relaciones, personas y situaciones; la mayoría de las veces a través de los roles vícitima/victimario, que cuando dejan de cumplir nuestras expectativas se crea conflicto, ruptura, odio, envidia, celos y una mancha negativa en nuestro campo energético, que a largo plazo se convierten en bloqueos energéticos eternos.


Hoy es el momento para hacer una lista clara y concreta de todas las personas que el día de hoy sientes y sabes que te han hecho daño, te han decepcionado, traicionado, abusado, maltratado, lastimado o que simplemente no cumplieron con tus expectativas incluyendo a todos los amigos y familiares que el día de hoy sabes que tienes resentimiento o ya no ves, pero que en algún momento formaron parte de tu historia para poder sanar esos aspectos no resueltos en tu vida.


En esta lista seguramente van a salir muchos familiares, ex-parejas, amigos del pasado, personas que el día de hoy sabes que no puedes querer por el gran nivel de fractura y sufrimiento que han causado directa e indirectamente en tu vida. Lo más interesante es que para muchos esta lista va a estar encabezada por los nombre de: Papá y Mamá.


El objetivo de hacer este ejercicio es que seamos conscientes que mientras existan personas dentro de esta lista, aún existe energía bloqueando el nuevo ciclo y el avance hacia nuevos estados de bienestar y de abundancia.


Este es el momento claro para entender que todas las personas y relaciones que hayamos tenido que han acabado mal, de forma difícil y dolorosa necesitan ser traidas a nuestra consciencia para ser sanadas y liberadas. Ninguna de estas personas se va a escapar. Esto es una regla energética.


El "Efecto Transferencia" y los trucos del ego


Hace poco preguntaba a una amiga precisamente sobre las personas hacía las cuáles el día de hoy sentía enojo y me decía que no sentía enojo por nadie; pero al comenzar a hablar de su ex-marido, comenzaban a salir un montón de expresiones involuntarias maldiciendo a esa persona y a esa relación.


Todos de alguna u otra forma siempre tenemos un guardadito de personas que el mismo ego nos esconde, que para muchos, cuando nos hacen esa pregunta, inconscientemente dicen: "yo no siento resentimiento con nadie", pero como nuestra ruptura emocional en el planeta es tan grande, tendemos a ocultarlo y olvidarlo, pero precisamente al olvidarlo, la impresión energética de esa energía negativa, se entierra un nivel más profundo en la zona del plexo solar y en la memoria subconsciente, que el mecanismo del ego lo que hace, es borrar a esa persona, pero sin darnos cuenta transfiere ese enojo a alguien más.


Esto significa que para la mente consciente de mi amiga, el ex marido ya no existe, pero ahora es su actual pareja quien está destinado a cargar con el enojo no resuelto por ella, entrando en un círculo vicioso infinito. A ese efecto, se le llama "Efecto Transferencia" y así el niño interno herido como mecanismo de defensa se encarga de ocultar la persona original, pero la seguirá repitiendo con infinidad de nombres una y otra vez. Necesitamos parar estos patrones y este es el tiempo propicio para comenzar con estos trabajos de reconocimiento y sanación.


Liberando el enojo interno no resuelto


Nuestro cerebro no puede experimentar el mundo directamente, solamente lo puede hacer a través de nuetros sentidos, y esto lo hacemos a través de recuerdos, motivaciones y prejuicios. Nuestra percepcion de la vida es siempre basada en las percepciones que tenemos de nosotros mismos. Nos podemos enojar con los demás unicamente cuando vemos partes de nosotros mismos que no queremos en los demás. Así el enojo interno es siempre una proyección de nuestra propia lucha interna.


Si sentimos enojo, rabia, resentimiento, o emociones negativas hacía otras personas, eso significa que sentimos eso mismo por nosotros mismos. Cuando logramos ser compasivos con nosotros mismos y con los demás, podemos lograr romper la rueda del sufrimiento. De esta forma podremos detener muchos conflictos y enfermedades. No hay que ignorar el enojo, porque al hacerlo le damos poder, tampoco hay que luchar contra el, porque lo único que vamos a hacer es amplificarlo. El error más grande en el que estamos acostumbrados a caer cuando enfrentamos momentos difíciles en las relaciones es a decir: "a mi no me importa", "no me importa lo que digan de mí", pero en realidad eso no es cierto, a todos nos importa más de lo que creemos, pero son frases tan hechas, que aprendemos a hacerlas nuestras como parte de un sistema de defensa expandido que se perpetúa en la conciencia colectiva.


Lo que debemos intentar es hacer al enojo nuestro amigo, ya que en algunos momentos de peligro puede volverse un buen amigo, pero apegarse al enojo mezclado con frustración puede ser la causa de muchas enfermedades. Cuando realmente entendemos que si el día de hoy tengo en mi lista muchas personas que no puedo perdonar, esta es la causa de muchos de los bloqueos energéticos en mi cuerpo, lo unico que vamos a querer hacer es liberarlo inmediatamente.


En un nivel de consciencia más grande, la raíz verdadera del enojo interno tan grande que llevamos como seres humanos no está ni siquiera en ninguna persona ni situación que haya pasado por nuestra vida. El verdadero enojo interno que llevamos como raza humana viene del recuerdo inconsciente de la invasión de las fuerzas oscuras al planeta y a nuestros cuerpos físicos. Ese es nuestro verdadero enojo.


Desmitificando la falsa idea del perdón


Cuando yo me encuentro muy resentido por alguna persona específica que se que me ha hecho mucho daño sin yo haber hecho nada aparentemente, eso crea una gran ruptura en mí, y aparecen una mezcla de sentimientos de coraje, injusticia y deseo de venganza que con el tiempo tendemos a olvidar, pero sigue ahí latente y lo único que hacemos es tranferirlo si no lo resolvemo